Sobre las relaciones (parte 2)
- 17 jun 2016
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Confianza. Y cuando hablamos de confianza tenemos que entender que es una cuestión de dos vías, el ser confiable y confiar en el otro. De la mano de la comunicación, la confianza es uno de los ingredientes básicos de toda relación, y es que si no hay confianza no hay relación, así de importante es este asunto de la confianza.
Aprende a ser confiable: aunque suene simple en realidad tiene su chiste, porque ser confiable implica el ser responsable, ser honesto, ser leal, ser auténtico, y ya con eso tenemos bastante trabajo por hacer; pero simplificándolo un poco, consideremos los siguientes puntos:
No mientas. Construir la confianza es algo que te lleva una vida entera, y destruirla cuesta sólo una mentira, sé que culturalmente nos han enseñado que existe algo como las “mentiras blancas” y las “mentiras negras”, entendiendo a las primeras como buenas y a las segundas como malas, la realidad es que una mentira es eso: una mentira. Si crees que mintiendo le vas a ahorrar sufrimiento a la otra persona la realidad es que sólo vas a prolongar su espera para enfrentarse al sufrimiento, y multiplicarás su sufrimiento al sumarle el engaño, porque ahora el que sufre se tiene que enfrentar al hecho de que alguien a quien quiere lo engañó, y a que la intención de “lo hice para protegerte” es imposible de percibirse, y esto va desde responder a una pregunta tan simple como “¿me veo bien en este vestido?”, hasta el decidir si le dices al otro que su pareja lo engaña. Probablemente la mayoría de los que mienten lo hacen pensando en la reacción del otro, y es que a nadie le gusta pensar en la posibilidad de que el/la otr@ se enoje con nosotros por decirle la verdad, pero piensa en esto: al final del día terminará agradeciendo tu honestidad, y sabrá que tiene en ti a un buen aliado, y si no es el caso, entiende que es una persona inmadura que aún tiene mucho trabajo personal por hacer y cuando lo haga entenderá la importancia de tu honestidad.
Aprende a recibir las verdades. Para que alguien sienta que se puede hablar en confianza contigo, también tienes que aprender a recibir las verdades, porque de nada sirve que seas muy buen@ diciendo “las verdades” a los otros si cuando te hablan con la verdad eres el primero en enojarte y hacer drama; eso sólo invitará a los otros a caer en el juego de las mentiras contigo.
No mezcles tus emociones con lo que conoces. Esto es tan simple como esto: no guardes lo que sabes del otro para escupirlo en el momento en que estás enojado con el otro, muchas personas cometen el error de esperar al momento en que se enojan con el otro, para soltarle todas sus “verdades”; no hagamos esto, esto se percibe sólo como vómito verbal, y seamos honestos, cuando esto pasa va con toda la intención de herir al otro, y no de hacerle saber la verdad.
Actúa con transparencia. Si te interesa que los demás confíen en ti, evita las situaciones en las que parezca que guardas secretos o tienes algo qué ocultar; una cosa es necesitar momentos para estar sol@, ya sea para hacer cosas que te gustan o sólo porque quieres estar solo, y otra cosa es actuar como si tuvieras que ocultar algo, recuerda que “el que nada debe, nada teme”.
Sé responsable. Acepta tus errores y enfrenta las consecuencias, es mejor decir un “lo siento” a tiempo, que estar buscando la manera de ocultar nuestras faltas al otro.

Sé solidario. Ayuda en lo que puedas a quien te lo pida, y si no te es posible ayudar sé honesto y acepta que no puedes hacerlo, no busques pretextos idiotas para “zafarte” de la situación.
Aprende a confiar en los demás. Para muchos aprender a confiar en los demás es algo muy complicado, y es que en estos tiempos de tanto estrés y paranoias, nos es más fácil sospechar que nos quieren engañar, que darnos la libertad de creer, confía en el otro y si el otro te llega a defraudar no lleves esto a otras relaciones, entiende que cada persona está en un propio proceso de crecimiento y entendimiento y no tomes las cosas personales, de lo contrario estarás pensando que todos quieren hacerte daño y te será imposible relacionarte con los otros en el futuro.
Sé respetuoso. Yo sé que hoy en día el manejo del lenguaje es algo que se tiene devaluado, cada vez es más frecuente encontrarse con personas que se hablan con palabras altisonantes todo el tiempo, y lo consideran parte de su forma de ser “así nos llevamos” dicen, pero aprendamos a hablarnos con respeto y aprendamos a respetar nuestros horarios, estados de ánimo, diferencias y motivaciones; no invadamos el espacio del otro sólo porque nos sentimos con las ganas de hacerlo, recordemos que faltarle al respeto al otro es darle una atenta invitación a que nos falte al respeto. Y finalmente.
Pongamos reglas a la relación. Y en este punto sé que voy a sonar muy bizarra, pero las relaciones se tratan de conocer a otros y por lo mismo es muy importante saber qué le gusta y qué no le gusta al otro, qué está dispuesto a dejar pasar y qué no tolera para que así sepamos qué clase de juego se puede jugar con el otro y hasta dónde podemos llegar con el otro, esto va de la mano con la sinceridad, jamás pretender ser algo que no eres o digas aceptar algo que no te gusta, porque llegará el día en que revientes y no tendrás argumentos para justificar tu enojo; si aprendemos a conocernos y a darnos a conocer será más difícil que el otro nos lastime o nos moleste (claro está que lo hará si tiene la plena intención de hacerlo, pero nosotros tenemos la ventaja de saber que lo hizo con toda la intención y así no caeremos en engaños ni pretextos).
















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