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Sobre las relaciones (parte 1)

  • 17 jun 2016
  • 4 Min. de lectura

Empezaré este post aclarando que “Las relaciones” las tenemos con todos, esto no es exclusivo de la pareja.

La amistad, la hermandad, la comunidad, el trabajo, etc. Estamos rodeados de situaciones en las que tenemos que fomentar nuestras relaciones y no siempre sabemos cómo relacionarnos.

La primera regla que debemos recordar es la llamada “Regla de oro” que básicamente dice: “No hagas lo que no quieras que te hagan” y aunque suena muy sencillo la verdad es que resulta más difícil llevarlo a la práctica; pero vamos a empezar por desglosar el asunto de las relaciones y sus “ingredientes”…

  • El tipo de relación (con quién): estamos de acuerdo en que no es lo mismo la relación que tienes con tu jefe que la que llevas con tu hij@ por lo mismo es importante establecer “jerarquías emocionales” y es que la mayoría de las personas no sabemos administrar nuestras emociones y por ello terminamos tomando todo a pecho. Por lo mismo empieza a establecer tus “círculos sociales”, esto es; acomoda mentalmente (o si lo necesitas escribir escríbelo) en distintos círculos a las personas con las que convives, por ejemplo:

El círculo familia (los que viven en tu casa), familia en general (familiares con los que convives de vez en cuando), amigos, trabajo, vecinos, conocidos, etc. Cuantos círculos necesites créalos, y una vez que los tengas repartidos establece la jerarquía que tiene cada círculo respecto a tus emociones, estamos de acuerdo a que no es lo mismo que tu compañero de trabajo “Fulano” te diga “eres un(a) inept@” a que te lo diga tu hij@. Y no estoy hablando de eso que dice: “al primero no lo puedo hacer nada y al segundo le parto la boca” porque el hecho es que aunque le partas la boca el impacto emocional no es el mismo, por eso hay que aprender a administrar nuestras emociones y establecer de quiénes nos pueden doler ciertas respuestas y/o actitudes y de quiénes podemos observar sus actitudes sin malgastar nuestra energía y emociones; después de todo los círculos trabajo, vecinos, conocidos, etc. Están formados por gente a la que podemos dejar de ver en cualquier momento, ya sea por mudanzas, traslados, despidos y un montón de etc. Que son imposibles de enlistar aquí. Pero lo importante aquí es que te des cuenta de que no vale la pena desgastarte emocionalmente por personas que al final del día no tienen trascendencia en tu vida.

  • La comunicación: éste es sin lugar a dudas uno de los ingredientes más importantes en las relaciones, y es que la mayoría de las dificultades en las relaciones tienen que ver con una falta de comunicación o bien con una mala comunicación. Recordemos que esto de la comunicación es un proceso constante, pues todo el tiempo estamos comunicando, “la imposibilidad de NO comunicar” es el primer axioma de la comunicación; por esto es importante siempre poner atención a todos los mensajes que transmitimos con nuestro cuerpo: la postura, la expresión, el tono, la velocidad de la voz, etc. En muchas ocasiones todos estos detalles son más importantes que las palabras que estamos diciendo. Imagina que tu novi@ está sentad@ frente al televisor jugando con el mando a distancia y sin dirigirte la mirada te dice con una vez seca y aburrida “sabes que te amo ¿verdad?” te aseguro que no lo interpretas igual que si tu novi@ te detiene en el camino, se coloca frente a ti y mirándote a los ojos te dice “sabes que te amo ¿verdad?” ¿ahora ves la diferencia?

Por lo mismo es muy importante expresar nuestras ideas conectando la mente con las emociones y el cuerpo.

  • Evitar las interpretaciones: estar tratando de adivinar el pensamiento del otro y/o interpretar lo que el otro nos dice además de cansado es estúpido y sólo provoca “infiernos mentales”, por eso si crees no haber entendido el mensaje que el otro te dio; quítate la basura mental y mejor pregunta ¿qué me quisiste decir?, acepta que no entendiste y pide las explicaciones que te permitan librarte de las malas interpretaciones y todo esto sin enojarte, el enojo es sólo un producto de nuestras ideas preconcebidas respecto a lo que es bueno o malo, pero nada es bueno o malo por naturaleza propia.

  • HABLA: exprésate; si tienes algo qué decir hazlo, la pregunta más estúpida es la que no se hace, no le tengas miedo a las palabras y expresa lo que piensas, sientes, quieres, etc. Recuerda que “al que no habla Dios no lo oye”.

  • ESCUCHA: aprende a escuchar al otro, no permitas que tu basura mental invada tu mente en el momento que alguien está hablando contigo y si llega a ocurrir no tengas miedo de pedir disculpas y solicitar que te repitan el mensaje, es mejor explicar lo que ocurrió con tu mente a terminar dándole por su lado a tu interlocutor, por eso a veces terminamos aceptando cosas de las que decimos no habernos enterado, esto sin contar con que la mayoría de las veces el otro se da cuenta de que ya no lo estamos escuchando.

  • NO INTERRUMPAS AL OTRO: por mucho que sientas la necesidad de abrir la boca para expresarte, espera a que el otro termine de expresar sus ideas, recuerda que independientemente de la frase que reza: “es de mala educación interrumpir al otro”, en muchas ocasiones el que está hablando pierde el hilo de lo que estaba diciendo y si estaba expresando sus más profundas emociones tu interrupción lo deja con un bloqueo emocional que se traducirá en un: por tu culpa me siento así.

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